Por Carabanchel Rebelde.El pasado 20 de diciembre moría la congoleña Samba Martine a causa de una meningitis. Esta trágica muerte quedaría como una más si no hubiera sido por las condiciones en las que se produjo.
Samba llevaba encerrada en el Centro de Internamiento de Extranjeros de Aluche más de 30 días por el mero hecho de no tener papeles. La meningitis es una enfermedad tratable y que podría haber sido curada con la visita al hospital, pero ni tan si quiera se le diagnosticó porque el centro no cuenta ni con una simple enfermería.
Esta muerte es una muestra más de la difícil situación en la que se encuentran los trabajadores inmigrantes encerrados en esta cárcel, una muestra más de la barbarie del capitalismo. El Centro de Internamiento de Extranjeros de Aluche, tras esa fachada de colores vivos y alegres que nos recuerda más a un Ikea que a una prisión, esconde una dramática situación para los inmigrantes que son cazados en las decenas de redadas racistas que se producen al día en Madrid.
Las sucesivas denuncias de ONG, asociaciones y organizaciones políticas, así como las numerosas movilizaciones populares en las puertas de la cárcel, vienen señalando esta situación desde hace años. Pero curiosamente se viene observando como las redadas racistas están aumentando según se agudiza la crisis capitalista.
No nos queda otra que seguir luchando y solidarizándonos con los compañeros detenidos allí. Porque ningún ser humano es ilegal, nativa o extranjera la misma clase obrera.
Samba llevaba encerrada en el Centro de Internamiento de Extranjeros de Aluche más de 30 días por el mero hecho de no tener papeles. La meningitis es una enfermedad tratable y que podría haber sido curada con la visita al hospital, pero ni tan si quiera se le diagnosticó porque el centro no cuenta ni con una simple enfermería.
Esta muerte es una muestra más de la difícil situación en la que se encuentran los trabajadores inmigrantes encerrados en esta cárcel, una muestra más de la barbarie del capitalismo. El Centro de Internamiento de Extranjeros de Aluche, tras esa fachada de colores vivos y alegres que nos recuerda más a un Ikea que a una prisión, esconde una dramática situación para los inmigrantes que son cazados en las decenas de redadas racistas que se producen al día en Madrid.
Las sucesivas denuncias de ONG, asociaciones y organizaciones políticas, así como las numerosas movilizaciones populares en las puertas de la cárcel, vienen señalando esta situación desde hace años. Pero curiosamente se viene observando como las redadas racistas están aumentando según se agudiza la crisis capitalista.
No nos queda otra que seguir luchando y solidarizándonos con los compañeros detenidos allí. Porque ningún ser humano es ilegal, nativa o extranjera la misma clase obrera.
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